Leer una respuesta con mirada crítica
Sabrá dónde mirar primero para detectar los errores de un resultado producido por un agente.
ObjetivoAl final de esta lección, sabrá revisar el trabajo de un agente controlando primero cifras, fechas, nombres propios, citas y cálculos, con un esfuerzo adaptado a lo que está en juego.
Un modelo de lenguaje escribe con la misma seguridad, tenga razón o no. La fluidez de un texto no dice nada de su exactitud. Verificar es leer el resultado como leería el trabajo de un colega recién llegado: con benevolencia, y sin dar nada por sentado.
Lo que hay que mirar primero
- Las cifras, las fechas y los nombres propios: son los errores más frecuentes y los más costosos.
- Las citas y las referencias: ¿existen, y dicen realmente eso?
- Las afirmaciones generales: «todas las empresas deben…», «la ley obliga a…».
- Lo que falta: un punto de su petición olvidado, una opción descartada sin motivo.
- Los cálculos: un total, un porcentaje, una conversión.
Adapte el esfuerzo a lo que está en juego. Un borrador de correo interno se lee en diagonal. Una nota para un cliente, una lección para doscientos alumnos o una cifra que va a un informe se verifican punto por punto.
¿Está bien?
Relee tu respuesta. Enumera cada cifra y cada afirmación factual, con la fuente precisa que la respalda. Marca [POR VERIFICAR] todo lo que no tenga fuente.
Convierte una revisión vaga en un inventario que puede controlar rápidamente.
Leer el hilo de etapas
Mire también cómo se ha obtenido el resultado. Si el agente anuncia una conclusión pero no aparece ninguna búsqueda en el hilo, la conclusión viene de sus conocimientos generales, que pueden estar desfasados. Si un cálculo se ha hecho con una herramienta, como una hoja de cálculo, el resultado es más seguro que si se ha escrito de memoria.
Un error detectado no es un fracaso de la herramienta. Es la verificación que funciona. Señáleselo al agente, lo corregirá y usted sabrá dónde mirar la próxima vez.
Desconfíe, por último, de su propio acuerdo. Una respuesta que confirma lo que ya pensaba se relee con menos atención. Es precisamente esa la que merece una segunda lectura.